Judíos presionan para introducir “Delitos de odio” y acabar con la libertad de expresión en Chile

Herrwolf
Daily Stormer
19 Mayo, 2017

Con las leyes antiodio los judíos no buscan de ninguna manera acabar con el “odio” o la discriminación. Tan sólo censurar el discurso que ellos odian. Es decir, silenciar las voces que se oponen a la pérfida influencia judía en las naciones que parasitan, criminalizar toda oposición a la agenda multicultural, LGTB, feminismo, y otras políticas de Divide et Impera patrocinadas por el judío internacional. Son leyes extremadamente ambiguas diseñadas para censurar y criminalizar a la oposición ideológica.

La lista de países con legislación “antiodio” y “antidiscriminación” es un buen termómetro para medir el alcance de la influencia judía a nivel mundial: Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, Croacia, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Islandia, la India, Indonesia, Irlanda, Japón, Jordania, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Serbia, Singapur, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Reino Unido y EEUU.

En España esta legislación se introdujo por primera vez en 1995 -ahora ampliada por la conocida Ley mordaza gracias a la organización criminal judía ADL (Liga de Antidifamación), cuando el Gobierno de Felipe González (PSOE) daba sus últimos coletazos. El ministro de justicia de entonces era el judío Juan Alberto Belloch. Otro de sus grandes “logros” fue despenalizar la usura.

Gob.cl

En el Patio de Las Camelias del Palacio de La Moneda, se celebró este mediodía la tradicional festividad judía de Janucá, encabezada por la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, junto a las más altas autoridades nacionales, miembros de la Comunidad Judía, rabinos de las diversas comunidades e instituciones de la Comunidad.

La Gobernante manifestó su alegría por realizar esta ceremonia en La Moneda, “una fecha que conmemora el heroísmo de un pueblo que hace 22 siglos se rebeló contra la opresión, que fue capaz de recuperar la libertad y el derecho a profesar su religión, sus tradiciones y sus costumbres ancestrales. Un pueblo que supo, como en muchas otras oportunidades a lo largo de la historia, iluminar con la fuerza de la esperanza, una época oscura, dejando tras de sí un ejemplo de perseverancia, de resiliencia y optimismo”.

La Mandataria destacó que hoy, más de 2000 años después de la recuperación del Templo Sagrado, enfrentamos desafíos distintos y “no podemos retroceder a aquellas épocas oscuras -del pasado lejano y del reciente- que como bien sabemos estuvieron marcadas por la violencia, la intolerancia y la exclusión. No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras en el mundo resurgen con fuerza los discursos fundamentalistas, nacionalistas y xenófobos. Discursos que plantan las semillas de la división y la desconfianza, que también se plantean en Chile, y cuyos frutos pueden ser sumamente peligrosos, como vimos, muchos de ustedes muy de cerca, durante la primera mitad del siglo XX”.

Sobre este punto, señaló que “esta nueva celebración de Janucá es un momento propicio para renovar nuestro compromiso con los valores que hacen posible la vida en común y con el respeto irrestricto de los derechos que todo ser humano posee, independientemente de su género, pertenencia, procedencia o condición social”.

La Jefa de Estado invitó a los presentes y a todos los chilenos a “hacer un esfuerzo por iluminar y enaltecer el debate público, por evadir las respuestas simples a problemas complejos, por reforzar el diálogo y el respeto mutuo, y por abrir espacios de encuentro que nos permitan conocernos y valorar la diversidad. Debemos construir puentes, no murallas, ni de concreto ni de prejuicios”.

La famosa Muralla de la Diversidad Inclusiva Anti-Prejuicios del Estado judío de Israel. Los fachos dirán que es un “muro” construido para mantener a las –citando al Netanyahu– bestias salvajes fuera de Israel, pero es obviamente un hermoso puente en forma de muro.

Finalmente, se refirió al proyecto de ley que tipifica el delito de “Incitación al odio”, informando que “éste es un proyecto que ha sido trabajado con dedicación, incluyendo distintas miradas que conviven en nuestra sociedad, dialogando, que es la única manera de enriquecer el debate. Prontamente, la enviaremos al Congreso, como habíamos prometido”.

Estas leyes son un sistema para sofocar cualquier expresión de opinión, excepto aquellas procedentes de los medios de comunicación controlados por los judíos: una campaña para proscribir todas las voces disidentes. La mayoría de las personas pensarán que esto no es más que mero alarmismo, creen que la libertad de expresión está demasiado arraigada como para ser eliminada por algunos extremistas.

Me gustaría poder compartir su optimismo. Lo que me hace difícil hacerlo es el hecho de que hay un creciente cuerpo de opinión en Occidente de que nadie debe tener el derecho a hacer o decir cualquier cosa que ofenda a otro. Las personas que creen esto están en los Gobiernos, en los congresos, en las universidades y en la mayoría de las instituciones. Estas personas afirman sin ninguna vergüenza que la libertad de expresión nunca fue diseñada para proteger el discurso ofensivo -lo que actualmente conocemos como discurso del odio-. Nadie tiene el derecho de ofender los sentimientos de otra persona.

En la práctica estas leyes anti-odio -aunque no lo dirán abiertamente- se utilizan para que nadie pueda escribir o decir cualquier cosa que pueda ofender a una de las clases favorecidas por la judiada para corromper y destruir la sociedad: homosexuales, personas moral o físicamente defectuosas, judíos (especialmente judíos), negros o miembros de otros grupos raciales no-blancos y mujeres. Es más que obvio que estos sujetos no ven nada malo en ofender a un hombre blanco, por ejemplo. Pero creen que debería ser ilegal hacer o decir algo ofensivo contra cualquier otra persona.

El objetivo principal de estas leyes es ilegalizar que se hable públicamente del control judío de las naciones. Esto ya es una realidad en muchas naciones europeas.

¿Me pregunto quién podría estar detrás de todas estas bendiciones?

The Jerusalem Post

La Ciudad del Este, una ciudad en Paraguay cerca de la frontera con Brasil y Argentina, se dice que se ha convertido en un centro para la actividad fundamentalista islámica desde que miles de chiítas libaneses fueron a vivir allí en las décadas de 1970 y 1980. Algunos creen que fue incluso un lugar para la preparación de los bombardeos de 1992 y 1994 a objetivos israelíes y judíos en Buenos Aires. [Shai] Agosin dijo que los servicios secretos como la CIA y el Mossad mantienen un ojo vigilante sobre los acontecimientos en Icique…

Mientras que algunos peligros son nuevos, algunos más viejos persisten. El año pasado, un grupo de neo-nazis en Chile mató brutalmente a Daniel Zamudio, un hombre gay, debido a su orientación sexual. Su impactante muerte brindó una oportunidad a los legisladores para aprobar leyes anti-discriminatorias que protegen a las minorías incluyendo a gays y judíos de crímenes de odio.

“En tan sólo tres meses aprobaron la “ley Daniel Zamudio” que estuvo paralizada en el parlamento durante una década y nosotros éramos parte de eso”, dijo Agosin. “Estoy orgulloso de la comunidad judía porque fuimos el único grupo religioso que trabajó para aprobar la ley”.

Estoy seguro de que los judíos derramaron ríos de lagrimas por ese homosexual asesinado, que a juzgar por la historia que los judíos tienen de escenificar crímenes de odio contra sí mismos, es poco probable que fuera asesinado por “neo-nazis”, sino por algún grupo judío.

Tampoco se trata de luchar contra esos satánicos nacionalismos xenofóbicos que siembran la semilla de la división y la desconfianza. Ya que podemos ver a Michelle Bachelet celebrando la Janucá, que representa precisamente eso que demoniza cuando el que lo hace no es judío.

De acuerdo a los judíos, todos los nacionalismos son malos, menos el propio. La Judenpresse ataca abiertamente los nacionalismos de los pueblos europeos, pero tilda de antisemita a quienes critican el sionismo. Por supuesto, todo es pura coincidencia.

La Janucá, es una festividad dedicada contra la asimilación, es decir, celebra el nacionalismo judío. O para usar las palabras de  Bachelet, la Janucá es una festividad racista y xenófoba que siembra la semilla de la división y la desconfianza.

La Janucá, y su símbolo (la Menorah) es una celebración de la conciencia nacional judía y de su supremacía sobre los pueblos gentiles. En un Occidente donde los todos los medios de comunicación, así como también todos los políticos, predican la asimilación y la diversidad, tenemos al mismo tiempo el más absoluto y desvergonzado doble rasero.

Los mismos medios, los mismos políticos, que condenan el nacionalismo de los pueblos que no son judíos, celebran, con una sonrisa de oreja a oreja, el nacionalismo judío y su “resistencia a la asimilación”, conocida como Janucá.

Michelle Bachelet es otra traidora profesional más apadrinada por la masonería, enemiga del pueblo y sierva del judío internacional. El día que despierte Chile no va a ver cuerda para tanto judas.

Respuestas destacadas

  1. paco says:

    cualquier tonto puede ver que la farsa del 'odio' no es mas que censura pura y dura. lo del 'odio' es un metodo de censura del comunismo internacional. en japon lo intentaron introducir la basura comunista china y coreana, siempre haciendose pasar por falsos japoneses, pero fracasaron del todo

  2. Esta gorda huevona es absolutamente VOMITIVA.
    VIVA CHILE pero sin judíos ni gentiles traidores por favor...

  3. Ese judío es Yitzhak Yosef, hijo de Ovadia Yosef quien dijo: "los gentiles solo existen para servir a los judíos" y más de 800,000 personas asistieron a su funeral:

  4. Judíos en Chile quieren más inmigración:
    http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2016/09/08/ayer-los-judios-hoy-los-haitianos/


    http://opinion.cooperativa.cl/opinion/site/artic/20161223/pags/20161223060903.html
    http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2016/09/08/ayer-los-judios-hoy-los-haitianos/
    En este último citan a un economista experto, (((Ricardo Haussmann))), que dice que Chile no crece porque no deja entrar inmigrantes.

    A los chilenos en general no le gustan los judíos por lo que le hacen a los palestinos pero apenas mencionas el plan kalergi o el genocidio blanco te tratan de neonazi, racista, etc. A mi me da risa cómo los políticos les encanta jugar a ser nacionalistas cuando hay problemas limitrofes con Bolivia, pero cuando se trata de inmigrantes negros en el país cuckean al maximo. O cuando los judíos joden en el sur del país no dicen nada o se unen con los judíos y culpan de antisemitas a quién menciona estas cosas.

    Saludos,

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