¿Creías que por ser mujer te salvarías de la judiada? Si eres blanca, tengo malas noticias

Rollo Wolfson
Daily Stormer
1 junio, 2017

Si no tienes un nivel de privilegio -4, no sé qué haces aquí.

Es de esperar que en todos estos años de degeneración social, uno se acostumbre al juego que nos han preparado. No es muy difícil, la clave reside en no ser un hombre blanco heterosexual corriente, porque en ese caso el judío internacional y sus perros sarnosos antifascistas tienen una etiqueta para ti: “privilegiado”, que en lugar de ser algo admirable o virtuoso, como en una de esas sociedades que llamaban sanas, es algo demoníaco condenado con la soga.

Todo lo que signifique alejarse de estas características es un punto a favor; por el contrario, si has nacido varón de sangre europea y sexualmente sano, debes “redistribuir” tus ventajas innatas de manera que aquellos que carecen de ellas puedan beneficiarse de tu sumisión, truncando así la selección natural en favor de la ponzoña del mundo; o lo que es lo mismo: “te vamos a obstaculizar en la medida de lo posible en aras de la igualdad”. ¿Qué te parece? Fácil, ¿verdad? Pues empecemos a jugar.

El Diario:

Imaginad que asistís a unas jornadas periodísticas sobre sexismo a las que han invitado a debatir a tres hombres, representantes de diferentes organizaciones. Como activistas feministas no tendríamos reparo en levantarnos de la silla e irnos. Sin embargo, la cuestión no queda tan clara, o se presenta de manera más difusa, cuando las jornadas versan sobre periodismo y xenofobia y quienes tienen invitación a la mesa son tres hombres o mujeres blancas.

Bien, sigamos la lógica del Juego de Goyim: supongamos que a una de estas asambleas de idiotas para hablar sobre la sexismo, xenofobia, homofobia y transfobia entran doce personas. La mitad son negros, para cumplir cuotas de igualdad (ya sabéis cómo es esta gente) y la otra mitad blancos. En cada grupo racial, la mitad son mujeres y la otra mitad hombres. Entre las tres mujeres de cada raza hay una degenerada sexual y un travelo.

Los hombres no pueden estar, por ser de carácter feminista la reunión; quedan sólo las 6 “mujeres”. Aun así, las blancas tienen que irse porque no van a estar ahí, en una charla sobre la xenofobia, representando la opinión del opresor. Quedan sólo las tres “mujeres” negras, que recordemos, eran una heterosexual – que abandona la sala por ser una reunión sobre la homofobia – una lesbiana, que se ve obligada a irse cuando se da cuenta de que no puede opinar sobre la transfobia por ser mujer de nacimiento, y por último, un señor con falda que dice ser mujer, que se queda sólo haciendo un monólogo. Así funciona la sociedad de hoy.

Una de las opiniones más contundentes fue la de  la activista y teórica del movimiento lésbico-feminista latinoamericano y caribeño e iniciadora del movimiento antirracista de mujeres afro de la región, Ochy Curiel. En una de sus intervenciones, la activista afrodominicana preguntaba: “¿Qué supone el privilegio de la blanquitud? Gente blanca estudiando a gente otra“. Para Curiel, esto ya es un problema y una clara violencia epistémica: “¿Por qué la blanquitud no es un sujeto de investigación?, ¿por qué no hacemos antropología de los privilegios?”, también desde ahí. Y lanzaba alguna respuesta: “Porque eso limpia culpas”.

Cuando he leído esta parte he rezado porque no volvieran a presentar a la tal Ochy Curiel, porque otra de estas interminables ristras de adjetivos ridículos habría podido dejarme en coma. “Gente blanca estudiando a gente otra”… No sé, no me ha quedado claro si la finalidad del artículo es fustigar a las feministas blancas para quitarles un poco de su victimismo y dárselo a las no-blancas (aún más victimistas), o quizá estén luchando por perder el derecho a hablar en sus propias y patéticas reuniones.

No lo sé a ciencia cierta, pero está claro qué intereses están detrás de esto y a quién corresponden – y que desde luego, no son para nuestro beneficio. La moraleja es: ahora que el blanco ha picado, patéalo sin compasión. Todos estos movimientos inquisitorios y antiblancos tienen como fin, de eso no cabe duda, someter al blanco aún más; ya tardaba el feminismo en echar a nuestras descarriadas mujeres también de ahí y así enseñar su verdadera cara, con nariz ganchuda y un único objetivo: la completa destrucción de la raza blanca.

Todas estas reflexiones cobran especial sentido en el debate sobre la necesidad de espacios asamblearios feministas no mixtos y en la discusión sobre cómo recibimos la crítica cuando lo no mixto tiene que ver con la ausencia de personas blancas en esos espacios. ¿Cómo reciben las personas activistas y feministas blancas estas críticas y cómo nos sentimos interpeladas e incluso violentadas por ello? Una de las ‘tendencias’ es vivir estos privilegios como contradicciones, a lo que Ochy Curiel apuntaba que es necesario “superar esas contradicciones que nos ubican en el lugar de enunciación”.

Es decir, tal y como he expuesto en el ejemplo del travelo negro solitario. Tiene que llegar un momento, aunque sea por inercia, en el que la gente se dé cuenta de que esta corriente político-filosófica de la Justicia Social no es ni más ni menos que un identitarismo negativo – un nacionalismo blanco inverso – un movimiento racista desde la perspectiva opuesta. Al igual que nosotros queremos que en nuestros espacios de debate, como es El Daily Stormer, no haya homos, negros, musulmanes y demás, el judío, bajo una máscara de “tolerancia, paz y amor” simplemente está dándole el derecho a nuestros enemigos a hacer lo mismo – fuera blancos, heteros, hombres, etcétera, de sus debates – prohibiéndolo cuando lo hacemos nosotros y exponiéndolo como ejemplo cuando lo hacen ellos.

Hay una diferencia crucial entre ellos y nosotros, y es que en su caso, este derecho a la intolerancia antiblanca que les da el judío tiene sólo vistas a un fin, que es nuestra destrucción. Después, como están manejados por la mente hebraica, aparecerán restricciones y no podrán poner sus movimientos totalmente a su favor, sino que estarán constantemente limitados por las condiciones del judío, que los organiza y subvenciona. Servirán primero a los intereses de sus amos, y luego a los suyos. Los identitarios blancos, por el contrario, serviremos primero a los nuestros intereses y luego a los de nadie más.

Al menos en las experiencias que he vivido, en los movimientos feministas blancos, la crítica sobre la blanquitud y la autorrevisión de estos privilegios sigue sin estar muy presente. Es más, creo que no existe una revisión de privilegios en otros sentidos y en términos generales. Por ejemplo, cuando la persona que enuncia no destaca su privilegio como académica o como persona que domina los únicos discursos que se legitiman: el oral y el escrito; aunque viva discriminaciones en otros sentidos. La cuestión de los privilegios brilla por su ausencia en prácticamente todos los movimientos activistas.

Por otra parte, a la cuestión de estudiar siempre a ‘otras’ se suman los privilegios que obtenemos –como blancas– por ello en forma de títulos o créditos, tal y como apuntaba Curiel.

No he podido seguir leyendo más allá de aquí, el Diario es un periódico estomagante. Vamos a hablar claro sobre una cosa, y es que en todo esto sólo hay una raza que está actuando mal: la nuestra. Los negros se benefician con la Justicia Social, todas las razas inferiores lo hacen, y sobre todas ellas se corona el judío, que cumple con su cometido punteramente y sin fallos. Sólo el blanco está apoyando movimientos de los que sale mal parado a tan enorme escala, y es que son nuestras masas las que han lobotomizado los judíos.

Todo lo que podemos hacer los que aún luchamos por nuestros intereses y los de nuestra raza es expandir nuestro movimiento, nuestras ideas, impedir que nuestras familias caigan en el engaño, nuestros conocidos y amigos. Han tenido que lavarles el cerebro a las multitudes blancas porque son conscientes que de no ser por las ideas de “tolerancia”, “respeto”, “humildad”, y el acondicionamiento social sumiso, no habrían podido ni siquiera plantearse acabar con nuestra hegemonía mundial. Han tenido que atacar desde las sombras porque sabían que no tenían opción de ganar dando la cara. Desde que nacimos, esto estaba ganado; por eso intentan convertirnos en perdedores.

Respuestas destacadas

  1. En antes nacionalista para el Reino Unido

  2. Vaya, creo que tengo un -4 :frowning:

  3. Trabajar para el judío en contra del hombre blanco entra en la categoría de "comodines" como hace, por ejemplo, Moha Gerehou - o cualquier feminista.

  4. Un artículo genial. Sintético y directo, que expresa la realidad en su esencia sin caer en victimismo catastrofista. Porque no hay adversidad que no pueda revertirse por aquellos que lo han hecho todo en la humanidad. Todo lo relevante, al menos...

Continúa la discusión en bbs.dailystormer.com

2 respuestas más

Participantes