Conocido productor judío argentino reconoce que los judíos controlan el 85% del cine mundial

Don Pelayo
Daily Stormer
12 junio, 2017

El conocido productor y actor judío Adrían Suar (Adrián Kirzner Schwartz) reconoció en el programa Click! Algo te puede cambiar que los judíos controlan el 85% de la industria del entretenimiento.

“El judaísmo está ligado con el mundo del espectáculo. Mi relación con el judaísmo (…) pasé de actor a productor, y todos me preguntan (…) por qué soy productor (…) cómo no voy a ser productor si ustedes ven las películas en todos los lugares del mundo y el 85% está relacionado con gente de la colectividad (judía)“.

En el monólogo confiesa su fuerte identidad judía, a pesar de no ser religioso. Según sus propias palabras, el judaísmo “se lleva en la sangre”, demostrando una vez más que el problema judío no es religioso, sino racial. Que una minoría étnica (en Argentina los judíos no representan ni el 0,4%) tenga el poder de moldear los comportamientos y actitudes de las masas me parece extremadamente grave; los judíos utilizan los medios de masas para promover las ideas y conductas que más favorecen sus intereses étnicos; es decir, en TV siempre se va a fomentar lo que nos hace más susceptibles de ser explotados por la minoría judía. Su monopolio en la industria del entretenimiento indica además un comportamiento tribal que excluye deliberadamente a los no judíos.

Adrián Suar, además de identificarse como judío, promueve activamente los intereses de su tribu. En la siguiente foto, podemos verle junto al multimillonario judío Eduardo Elsztain (“el dueño de la tierra” según La Nación), máxima autoridad del Jubad Lubavitch en la Argentina, y número dos del Congreso Judío Mundial. Los intereses judíos en Argentina incluyen la creación de un Estado propio en la Patagonia; es de sentido común que Reino Unido apoyará militarmente el proceso secesionista desde las islas Malvinas.

Eduardo Elsztain (izqda) posa junto a Adrián Kirzner Schwartz (centro).

Adrián es conocido por ridiculizar el cristianismo y el matrimonio en sus películas. También promueve el adulterio y la promiscuidad; en definitiva, fomenta comportamientos y actitudes antifamiliares que debilitan a la sociedad, haciéndola más susceptible a la explotación judía desde el Estado.

Los dos protagonistas masculinos de Dos más dos son judíos; el director de la película, Diego Kaplan, también es judío. La productora (Pol-ka Producciones) es propiedad de Adrián Suar, también uno de los protagonistas. Semejante concentración de judíos no puede ser casualidad, más teniendo en cuenta que son una minoría (0,4% en Argentina); el trato de favor de Adrián a los judíos es incuestionable.

La película promueve abiertamente las parejas sin hijos, la infidelidad y la perversión.

Diego (Adrián Suar), Emilia (Julieta Díaz), Richard (Juan Minujín) y Betina (Carla Peterson) son dos parejas amigas de toda la vida. A los 40 años son exitosos profesionales. Diego y Emilia tienen un hijo de 14 años y una vida familiar organizada mientras que Richard y Betina, que no tienen hijos, llevan una vida más mundana. Una noche de celebración Richard y Betina les confiesan a sus amigos que practican el intercambio de parejas y que les encantaría compartir esa práctica con ellos. Esta confesión despierta las fantasías dormidas de Emilia quien le insiste a Diego para que acepten la invitación, es una gran comedia, con significativo mensaje.

En Esperanza mía, Adrián Suan escenifica un romance entre un cura y una monja.

Tomás comienza a ayudar al Convento Santa Rosa, lo que lo lleva a establecer un vínculo muy especial con Esperanza. Ambos comienzan a enamorarse, pero la vocación religiosa de él y el supuesto rol de novicia de ella hacen que vivan un romance prohibido.

Todas las producciones de este parásito judío deberían ser ilegalizadas inmediatamente por subvertir y corromper al pueblo argentino.

En cuanto a Adrián, debería ser inmediatamente expulsado a Israel junto a todos los judíos residentes en Argentina. Si quieren ser judíos y promover intereses judíos, que lo hagan en Israel. Si se negaran a abandonar el país, deberían ser internados en campos de concentración y gaseados con Zyklon B con la mayor celeridad.

Respuestas destacadas

  1. Que manía han cogido ahora con pervertir a las monjas...
    En España también han estrenado hace poco una porquería de serie que va de tres cuartos de lo mismo.

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